La Universidad de Sevilla se sitúa entre las principales instituciones académicas de España, con un reconocido prestigio histórico y una amplia proyección social y cultural. Su tamaño, diversidad de titulaciones y relevancia científica la convierten en un agente fundamental para el desarrollo de Andalucía y su conexión con el Espacio Europeo de Educación Superior. Fruto de las reuniones que hemos mantenido en estas últimas semanas nos habéis trasmitido ideas muy valiosas en el diagnostico de nuestra institución que resumo en las siguientes líneas.
En el terreno de la docencia, la Universidad cuenta con una comunidad docente altamente cualificada y con una amplia oferta de titulaciones. Nos importa especialmente el inminente relevo en el pdi como consecuencia de la jubilación de cerca del 40 % de la plantila del pdi (también es similar el porcentaje en el ptgas) lo que requiere un plan estratégico de sustitución previo apoyo al pdi no permanente y al ptgas interino. Es necesario defender ante la Junta de Andalucía mejoras fuertes en las condiciones económicas de estos colectivos dada su precariedad así como reconocer económicamente los derechos adquiridos. Se observa la necesidad de avanzar en la modernización de metodologías, la incorporación sistemática de herramientas digitales y la mejora de la atención personalizada al estudiantado, con el fin de incrementar los índices de éxito académico y empleabilidad.
En investigación, la producción científica y el número de grupos consolidados son un indicador de fortaleza. Sin embargo, es preciso mejorar la captación de recursos competitivos, mejorar la gestión de los servicios de investigación, intensificar la cooperación con el sector productivo y reforzar la transferencia de conocimiento, de manera que la investigación repercuta de forma más directa en la innovación social y económica. La apuesta es implantar un Programa de Ayudas a la Investigación, Desarrollo e Innovación en la Universidad de Sevilla (PAIDIUS) que cuente con una dotación mínima anual de 3 millones de euros que permitirá que todos los grupos de investigación de esta universidad cuenten con una financiación basal y que la asignación media por grupo se sitúe en torno a los 5.000 euros. Además, se seguirá apostando por un plan propio de investigación mejorado y la captación de talento con la equiparación financiera a otras universidades españolas.
Respecto a la internacionalización, la Universidad ha consolidado convenios y programas de movilidad, pero persisten retos como atraer más estudiantes y personal investigador extranjero, ampliar alianzas con más y mejores universidades de referencia mundial y fortalecer la dimensión internacional de los planes de estudio. Además de mejorar el proyecto Ulysseus y abrir nuevos convenios con el Magreb e Iberoamérica.
En materia de sostenibilidad, echamos de menos la implementación de medidas importantes en este tema porque los desafíos ambientales actuales exigen un mayor compromiso institucional, con estrategias que integren la eficiencia energética, la gestión responsable de recursos y la incorporación transversal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en todas las políticas universitarias.
En cuanto a la gestión y gobernanza, se cuenta con estructuras consolidadas, aunque persisten procesos administrativos burocráticos complejos que requieren una digitalización más eficiente. Asimismo, se demanda una mayor transparencia y participación de todos los colectivos universitarios en la toma de decisiones, favoreciendo una gobernanza más inclusiva y cercana.
En síntesis, la Universidad de Sevilla posee un potencial extraordinario en talento humano, tradición académica y capacidad investigadora. Sin embargo, debe afrontar transformaciones inteligentes en modernización docente, innovación tecnológica, internacionalización, sostenibilidad y gestión participativa, con el fin de consolidarse como una institución de referencia en el contexto universitario global.